Ubicación de San Isidro en Gáldar

Ubicación del municipio de Gáldar

en Gran Canaria

San Isidro de Gáldar, Gran Canaria, España

 

San Isidro es un barrio situado en el municipio de Gáldar, en la isla de Gran Canaria (Canarias, España), a poca distancia de la capital municipal. En 2008 contaba con 2.390 habitantes. Está a su vez dividido en los barrios de San Isidro (1320 habitantes), La Enconada (738 habitantes), Las Majadillas (165 habitantes) y El Roque (167 habitantes). También es conocido por su industria agrícola, cuyo principal cultivo es el Plátano de Canarias.

 

El día 15 de mayo es la festividad de dicha localidad, en dónde se realizan ferias de ganado, batallas de flores y demás tradiciones canarias, formando parte de las fiestas con mas historia y arraigo de las que se celebran en el noroeste grancanario.

Fuente: Wikipedia

Vista panorámica de San Isidro desde Amagro con la montaña de Gáldar al fondo

Origen histórico

Ermita de San Isidro "El Viejo"

Fachada de la iglesia de San Isidro 

Unido a los orígenes del barrio está la figura de Marcos Verde de Aguilar y Trejo, persona importante en la Diócesis de Canariensis y altruista valedor de la villa de Gáldar de la primer mitad del siglo XVII. En 1628 era D. Marcos beneficiado de la iglesia de la Concepción de Agaete y en 1641 pasa a ser beneficiado de la iglesia de Gáldar durante un año. Vuelve a Gáldar como mayordomo de la iglesia entre 1655 y 1658. Falleció en 1660.

Entre sus muchos legados el más generoso por su cuantía es el del pequeño adoratorio de siete metros por tres metros y medio en las Rosas de la Cruz de advocación a San Isidro Labrador, edificada en el el año 1642 junto al camino que conducía a la villa de Agaete. La primitiva ermita fue lugar de encuentro de los pastores de Amagro y su enclave, cordón sanitario en tiempos de epidemias.

En 1687, visitada la ermita por orden del obispado, se halló, entre otros lo siguiente: cuadro de San Isidro, cruz pequeña de palo, respaldo de lana, frontal de lo mismo y atril. En febrero de 1767 visita la ermita el obispo Delgado y la encuentra sin ornamentos, solo tres cuadros de San Isidro, Nuestra Señora de la Almudena y San Francisco, dos atriles y una caja con imagen del santo dentro, indicándose en esta visita por primera vez la presencia de la imagen del santo.

Con el paso de los años y la desidia comenzó a darse poca atención a esta ermita. No conocemos el año del su cierra definitivo pero se cree que fue a mediados del s. XIX, conservándose la imagen del Santo Labrador en la iglesia de Santiago, dónde cada 15 de mayo había función y procesión.

En un momento de la historia, a finales del siglo XIX, en un grupo de vecinos fue creciendo la ilusión de levantar una nueva ermita a San Isidro. Eligieron el lugar adecuado y se lo comunicaron al párroco. El lugar escogido era el llano de Juan Díaz, sitio despoblado pero bien visible a todo el entorno.

En el archivo parroquial se guarda lo siguiente “El 14 de mayo de 1878 estaba hecha la iglesia de 16 metros de largo y 6 de ancho con tejado (…). Ese día se llevaron el procesión las imágenes de San Sebastián y San Isidro, con el clero, el alcalde, concejales, banda de aficionado de la villa y muchos devotos. A las 8 de la mañana se bendijo la iglesia por fuera y por dentro, a las 9 se cantó una misa solemne y se anunció la función del día siguiente, festividad de San Isidro.

Ese 15 de mayo, los vocales de la junta y mayordomos tenían la ermita bien adornada con ramas y se reunió muchísima gente”.

En torno a la ermita surgió rápidamente la vecindad, dando lugar a la aparición del núcleo urbano que hoy día es San Isidro de Gáldar.

 

Fuente: “San Isidro, de sus orígenes” de Sebastián Monzón.

Una forma de hacer comunidad

Escultura de San Isidro Labrador

"Dolorosa" escultura del artista sanisidrense Juan Borges Linares

San Isidro es un barrio del municipio norteño de Gáldar. Está situado en la antigua carretera que une el núcleo principal del municipio galdense con la villa de Agaete. Atesora una antigüedad aproximada de 350 años y una población que supera los dos millares de habitantes.

Tiene como patrón al santo labrador madrileño que se venera en la iglesia parroquial del mismo nombre, junto a otras advocaciones como Santa María de la Cabeza, Santa Gema, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, y Santa Cecilia, además de otras imágenes del admirado y recordado escultor Juan Borges Linares, nacido y criado en el barrio, de la primera etapa de su prolífera creación escultórica

Entre las celebraciones más importantes destacan la fiesta al patrón el 15 de mayo y la fiesta de noviembre a la compatrona Virgen Milagrosa, Santa Cecilia y Cristo Rey.

Otros eventos que han tenido especial relevancia en este popular barrio han sido la Representación del Auto sacramental de los Reyes magos el 5 de enero y La Pasión de Jesús en la noche del jueves santo. 

Destacar de las fiestas principales la Romería ofrenda, que habitualmente se celebra el sábado anterior al 15 de mayo, acabando la jornada con el tradicional baile de taifa, el desfile de papahuevos, verbena y exhibición pirotécnica del 14, la tradicional feria de ganado y la batalla de flores el día del Santo, festividad local dada la importancia histórica de esta manifestación cultural.

En la década de los 70 del pasado siglo se produjo una revolución social que afecto a toda la vecindad, pero de forma muy especial a la juventud. Gracias a la inquietud de un sacerdote de grato recuerdo, párroco del barrio años después, se inició la celebración de las fiestas de la juventud, que tenían como centro advocacional a la compatrona, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, siendo este el origen de las actuales fiestas de noviembre. 

Otras actividades que se llevan a la práctica durante el año son los tradicionales actos de navidad y reyes que tienen como protagonistas a los más jóvenes, el desfile y fiesta infantil de carnaval, así como el baile de piñata, la ornamentación con alfombras y altares de las calles por donde transcurre la procesión de la sagrada forma el día de Corpus, la participación en los actos festivos al Señor Santiago, patrón del municipio, en su romería y elección de guayarmina y bentejuí, así como la más reciente fiesta de la castaña de la que participan una gran cantidad de vecinos/as.

En la fiesta de noviembre, antaño fiesta de la juventud, destacan, sobre todo los actos musicales, para celebrar también a la patrona de la música, Santa Cecilia, cuya imagen se conserva en nuestra iglesia.

En el aspecto musical grato recuerdo a un recordado folklorista que formó la primera rondalla infantil de la isla, quedando constancia de su trabajo en la actuales agrupaciones Harimaguadas y Santa Cecilia, los Amigos de San Isidro, un grupo de vecinos y vecinas que quisieron adiestrarse en el manejo de las cuerdas, dando origen a la actual A. F. C. Surco y arado, la coral de San Isidro, que deleitó a todos los presentes en sus numerosas actuaciones por toda la isla, el coro parroquial Virgen Milagrosa, creado para animar la celebraciones religiosas, y un desaparecido grupo de jóvenes que en su corto periodo de existencia, sorprendieron con sus originales creaciones, empezando como Ayatima y acabando en Cantonera.

San Isidro destaca por ser cuna de músicos, muchos de los actuales componentes de nuestra banda municipal son del barrio, tenemos varios solistas, experimentados intérpretes de cualquier estilo de música, pianistas, concertistas de instrumentos de viento, y un inmenso vivero que se sigue formando en las escuelas de formación existentes en el barrio, donde jóvenes y mayores muestran un inusitado interés por aprender.

El deporte ha tenido también gran protagonismo para los/as sanisidrenses. Recordar aquel grupo de niñas que se proclamaron campeonas de España del deporte de la canasta, minibasket, en la década de los 70. Con letras doradas mencionaremos al C.D. San Isidro, club decano de la comarca, que tantas tardes de gloria y éxitos deportivos nos regaló en las más importantes categorías del fútbol canario, continuando en la actualidad como formador en sus diferentes redes filiales y compitiendo en las ligas insulares de fútbol.

Además de la iglesia y del salón parroquial, donde se llevan a cabo reuniones y sesiones de catequesis, contamos con el edificio de la Sociedad San Isidro, tres plantas donde se han vivido jornadas inolvidables del acontecer vecinal, el cerrado y en estado ruinoso Centro Cultural Agumastel, que tuvo como origen al Teleclub San Isidro, primer teleclub comarcal, ejemplo de constancia y buenhacer en sus numerosos años de existencia, a él y a sus incansables directivos debemos las cabalgatas de Reyes, la recuperación de la romería de San Isidro al comienzo de la década de los 70, los juegos de salón, y tantas charlas y exposiciones que sirvieron de complemento a la formación social de las generaciones que hoy superan la mitad de siglo de existencia.

Contamos además con el CEIP San Isidro, que acoge a los escolares del barrio, La Enconada, Marmolejos y El Roque, la Asociación de padres y madres y el Centro de Profesores del Noroeste, además de otros colectivos que estando aún en el embrión, intentan crear nuevas rutas de participación y trabajo en equipo

La actividad laboral que desempeña nuestra población es variada, aunque años atrás abundaban los agricultores, ganaderos, carpinteros, trabajadores/as del plátano y del tomate, aparceros/as, comerciantes, etc, hoy abundan las ocupaciones del sector servicios. Muchos de los vecinos y vecinas del barrio forjaron su futuro en el almacén de tomates de Juliano Bonny, la famosa zafra del tomate que tanto beneficio ha otorgado a numerosos vecinos/as, no solo del barrio, también de otros núcleos de población colindantes.

San Isidro es también cuna de artistas que han destacado en numerosas ramas del arte, arquitectos, ingenieros, aparejadores, topógrafos y delineantes, diseñadores, médicos, y toda su amplia y variada gama sanitaria, compositores, cantantes, músicos y concertistas, escritores, cantantes, deportistas, diseñadores y creadores/as de la moda, maestros/as, pero sobre todo, es cimiento, base y promoción de hombres y mujeres, jóvenes, niños y niñas que han sabido cultivarse un futuro halagüeño, al alcance de sus posibilidades, y ganarse el afecto y admiración de las personas con las que han compartido y comparten su proceso vital, personal, social y laboral.